
En Oriente Petrolero urge un cambio de timón, pero un cambio desde la cabeza, la presidencia de José Ernesto Álvarez ya es insostenible por muchos factores.
En estos casi 4 años que Álvarez lleva como Presidente, el Pueblo Orientista ha tenido más frustraciones que alegrías. Año tras año y torneo tras torneo, Keko, que en la actualidad está solo ya que varios de sus dirigentes terminaron dando un paso al costado tildando a éste de Presidencialista, debe reconocer que el tiempo se le acabó, se le acabó porque ya la parcialidad orientista se cansó de ver a su equipo de mitad de tabla para abajo, se cansó de discursos que fueron cambiando campeonato tras campeonato, así como fueron cambiando los técnicos y los jugadores en su gestión, se cansó de ver como en su gestión Oriente Petrolero perdió la identidad que había logrado en lo largo de su historia. Los mentados procesos de renovación no funcionaron nunca e hicieron que la garra que caracterizaba a este club se vaya desvaneciendo así como el apoyo que en algún momento tuvo el titular albiverde.
La necedad de manejar a Oriente Petrolero como un equipo de barrio o como un club de beneficencia cansaron a la parcialidad orientista, que desde hace varios meses atrás le viene pidiendo la renuncia, además de la Asamblea donde hasta ahora no se rinde cuentas del casi millón de dólares que no se supo explicar en su momento, y hasta donde se sabe aún no se llega a concluir con la auditoría.
A Keko años atrás se le cuestionó el tener metido dentro de su entorno a personas que se creían dueñas del club, que no aportaban en nada y nunca hizo nada para sacar a esas personas que lo único que hacen es amedrentar a hinchas y socios que protestan por lo mal que viene jugando el equipo. Keko fue parte del directorio de Miguel Ángel Antelo que entró para acabar con la “Dictadura de los Chávez”, pero en la gestión de Álvarez mostraron que los dictadores eran ellos, cerrando páginas que criticaban a su gestión, queriendo acallar las voces de quienes veían lo mal que se venía manejando a Oriente Petrolero.
Crearon una marca que nunca la pudieron hacer funcionar, ya que el equipo de Marketing nunca estuvo a la altura, porque los únicos que promocionaban los eventos eran los socios, y no así las personas contratadas y remuneradas por el club para este fin. Hicieron poleras, nadie sabe cuántas, así como tampoco se sabe lo que realmente se generó económicamente por la venta de las mismas.
El tiempo dirá si José Ernesto Álvarez tuvo un buen mandato en Oriente Petrolero, pero la actualidad dice que para gran parte de la hinchada y de los socios su tiempo se acabó.